Campos de fútbol en césped artificial, pros y contras

Cada vez son más los estadios, centros de deportes y educativos que se plantean colocar césped artificial en sus instalaciones. Como el césped natural, el sintético tiene pros y contras que los responsables deben tener en cuenta para decidirse por uno u otro según el uso que le vayan a dar y el presupuesto de que dispongan. A continuación, hacemos un resumen de los principales beneficios e inconvenientes de instalar césped artificial en un campo de fútbol.

 

Ausencia de mantenimiento y juego rápido

 

La principal ventaja del césped artificial de fútbol es que ofrece un mayor tiempo de uso que los campos de hierba natural. Esto se debe, por una parte, a que las inclemencias climatológicas no le afectan de la misma manera: no se congela, ni se anega, ni le afecta la sequía. Por eso, no es necesario cancelar un partido por cuestiones meteorológicas ni jugarlo con el campo en malas condiciones. Por otra parte, es un césped que puede usarse a diario, para entrenamientos y competiciones, por lo que equipos de diversas categorías pueden compartir las mismas instalaciones y contribuir a rentabilizarlas. Otra cuestión relacionada con la rentabilidad del césped artificial es que apenas necesita mantenimiento, lo que supone un importante ahorro de tiempo y dinero. Al contrario de lo que ocurre con el césped natural, no hay que regarlo, segarlo, abonarlo o protegerlo contra las plagas. Tampoco es necesario pintar las rayas con tanta frecuencia ni hay que preocuparse por que aparezcan zonas embarradas, calvas o lugares donde la hierba amarillea por el exceso de calor.

Además, el terreno es regular, sin agujeros ni resaltes, lo que también facilita un juego más rápido y fluido. En definitiva, el coste de instalación del césped artificial de fútbol se puede amortizar en tan solo un par de años.

Riesgo de lesiones

 

Por lo que se refiere a las desventajas de emplear césped artificial de fútbol, la mayoría está relacionada con las condiciones de juego. Para empezar, las fibras planas y duras hacen que el balón tienda a botar más alto y, a menudo, de una manera imprevisible. Por otro lado, los jugadores sufren un mayor riesgo de lesionarse que cuando juegan sobre hierba natural, ya que es fácil que se queden enganchados en las fibras artificiales y se produzcan torceduras o esguinces. La única manera que tienen de contrarrestar este problema es mediante la utilización de botas con suelas multitaco, con los tacos más redondeados que las que se usan habitualmente para jugar sobre césped natural. Sin embargo, los propios materiales empleados en la fabricación del césped artificial hacen que los tacos sufran una gran erosión. Asimismo, estos materiales provocan que los jugadores estén más expuestos al calor, con la fatiga que eso conlleva. Lo que ocurre es que el PVC de las fibras y el caucho de la base almacenan e irradian mucho calor en los días cálidos, lo que contribuye a la deshidratación de los jugadores, además de comportar un evidente riesgo de abrasión en las caídas.

 

Fuente: http://www.cespedartificial-sirio.es

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